viernes, 22 de abril de 2016

ECONOMÍA: Deuda interna llega a 4.047 millones de dólares a 2015

Entre 2006 y 2015, la deuda interna del Tesoro General de la Nación (TGN) creció de 24.130 millones de bolivianos a 28.209 millones de bolivianos (4.047 millones de dólares), según datos incluidos en el libro 10 años de economía boliviana del Ministerio de Economía.
Para el Gobierno, el endeudamiento del TGN en la última década se caracterizó por un manejo responsable y prudente.
 
Por ejemplo, se extendieron los plazos de pago, se bolivianizó la cartera y la contratación a tasas de interés bajas. De esa manera  se redujeron los factores de vulnerabilidad y se garantizó la estabilidad y sostenibilidad de las obligaciones internas.
 
Hasta 2015, el 99,9% de la deuda se encontraba a plazos largos mayores a cinco años, mientras que en 2005 el 33,2% del saldo estaba concentrado en plazos menores a cinco años.
 
El texto señala que en los últimos 10 años se redujo el ritmo de crecimiento de estos pasivos.

 
Las cifras revelan que en 2010 se alcanzó el pico más alto cuando el saldo llegó a 31.831 millones de bolivianos, equivalentes al 23,1% del Producto Interno Bruto (PIB).
 
En los años posteriores el monto se redujo y en 2015 sólo equivalía al 11,9% del PIB.
 
La deuda denominada en moneda nacional llegó a 70,9% el año pasado, frente al 8,9% registrado en la gestión 2005. 
 
El saldo en Unidades de Fomento a la Vivienda bajó su participación de 51,1% a 23,4% en el periodo de análisis.
 
Además, el stock en dólares representaba el 13,6% del monto adeudado en 2005, lo que ocasionaba  que las fluctuaciones del tipo de cambio afectaran negativamente al Tesoro.
 
Sin embargo, el Ministerio de Economía destaca que en agosto de 2015 se terminó de pagar en su totalidad la deuda en dólares, lo que eliminó el riesgo cambiario de la cartera.
 
Los recursos contratados se dirigieron al financiamiento de proyectos de inversión pública de infraestructura y de apoyo a la producción en sectores con capacidad de generación de empleo y valor agregado, remarca esa cartera de Estado. 
 
Al 30 de noviembre de 2015, la deuda externa llegó a 6.174,7 millones de dólares, según datos del Banco Central de Bolivia. Este monto es equivalente al 18% del PIB. 
 
Si se suman la deuda interna y la  externa, el porcentaje de la deuda pública del país sube a un 30%.
 
Sin riesgos
 
El economista Alberto Bonadona sostuvo que en la actualidad la deuda interna dejó de ser un problema, porque no hay presiones inflacionarias y se encuentra  en moneda nacional.
 
El único inconveniente podría presentarse si la economía crece menos, porque entonces la relación  deuda/PIB puede  cambiar.
 
"El problema es el origen de la deuda externa; por ejemplo, no recomendaría contratar más deuda con China, porque  viene con la venta de   maquinaria que no usan”, agregó.
 
Para el economista Armando Álvarez  por el momento la deuda pública interna y externa, como porcentaje del PIB, presenta un nivel razonable.
 
Pero no sólo depende de contar con un buen margen de endeudamiento, sino de la capacidad de pago del país.
 
Esto puede ser un problema en el futuro, si se observa que hay un descenso de los ingresos del gas natural, el principal producto de exportación.
 
"Se debe tomar en cuenta también que los ingresos en el futuro también dependen de la renovación de contrato de venta de gas con Brasil y si no se tienen reservas suficientes para eso, hay el problema de que los ingresos se verán afectados y no habrá capacidad de pago de la deuda que se contrae”, advirtió el analista.
 
Punto de vista
Juan Antonio Morales
Expresidente del BCB
 
"No debería  generar preocupación”
 
No debe preocupar, el incremento de la deuda interna no es muy grande en 10 años. Además, la gran ventaja de esta obligación es que está en moneda nacional,  a diferencia de la deuda externa que se encuentra en dólares.
 
En  parte, la deuda interna va a cubrir el déficit fiscal, que se ha presentado en las finanzas públicas. Pero la deuda interna es manejable y no me preocuparía. Lo más preocupante es la deuda que se contrae con China y la emisión de bonos soberanos que  está analizando el Gobierno.
 
Endeudarse en sí mismo no es malo, pero hay que ver para qué; si es para buenos proyectos no habría problema.
 
A mí lo que más me preocupa es que no veo prioridades claras en los proyectos de inversión pública; el último ejemplo es la construcción del edificio de la Asamblea Legislativa, ¿qué sentido tiene eso?
 
Endeudarse puede tener sentido, siempre y cuando se hagan inversiones en proyectos que tengan rentabilidad y que permitan repagar la deuda. Además, hay que tomar en cuenta con qué rapidez se está acumulando deuda, porque aún si el nivel deuda/PIB es relativamente modesto, si se lo hace muy rápidamente los mercados financieros pueden interpretar mal eso,  esto encarecería el crédito y se cierran las fuentes de financiamiento.

Fuente: periódico "Página Siete"

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