Una misión del Banco Mundial (BM) que llegó ayer a esta ciudad para evaluar el estado del Proyecto de Innovación y Servicios Agropecuarios (PISA), orientado a fortalecer al Instituto Nacional de Innovación Agropecuaria y Forestal (Iniaf), destacó el avance logrado en genética, la interacción con los productores y la madurez institucional del Iniaf, entre otros aspectos.
La misión estaba compuesta por Michael Morris (gerente del PISA y líder de la misión), Nicola Pontara (representante residente del BM en Bolivia), Francisco Obreque del BM, Peter Ormel de la Agencia Danesa de Desarrollo Internacional (Danida), Ramiro Corrales del GIZ (Cooperación Alemana al Desarrollo) y John Preissing, representante de la FAO en Perú.
La Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) también participa como cooperante.
Durante la visita realizada ayer a Playa Ancha, en Capinota, donde se realizan los trabajos de investigación, el coordinador del Programa de Semillas y Hortalizas del Iniaf, Jesús Dávila, destacó que uno de los rubros más importantes es la cebolla, de la que se producen 30 líneas genéticas de la variedad Mizqueña, que es la única de periodo otoño-invierno, y el objetivo es mantener su pureza, algo que lograron que el productor entienda y acompañe.
También se trabaja en la producción de semillas de calidad y para demostrar el impacto del uso de semilla certificada, señaló que los ingresos del productor pueden mejorar hasta en 50 a 60 por ciento con su uso.
El Iniaf produce semilla certificada en 1 hectárea y media, de la que se espera obtener 750 kilos de semilla, señaló el encargado del Centro Nacional de Semillas y Hortalizas, Eduardo Montecinos. Resaltó que, con el apoyo del BM, se pudo capacitar a los agricultores con tan buenos resultados que ahora son “casi maestros semilleristas”.
Por su parte, el coordinador del Programa Nacional de Trigo, Félix Marza, destacó la producción de 10 nuevas variedades, comparativamente superiores a la Tepoca, que es la más utilizada. Resaltó el apoyo del Centro Internacional del Maíz y Trigo (Cimyt), que envió germoplasma. Indicó que hay una variedad que ya está registrada, socializada y cuenta con el apoyo de los productores, de quienes dijo que participaron en muchos ensayos. “El productor, que es el cliente, acompaña el desarrollo, se hace partícipe y eso nos permite ver qué le va a servir e interesar”, añadió.
Obreque subrayó la capacidad de los técnicos de retroalimentarse con los productores y con el Cimyt, algo en lo que coincidieron Ormel, Preissing y Corrales, quien además añadió que hay productos “de mucha calidad técnica” e hizo notar que en los 3 años de vigencia del proyecto se lograron avances que llevan entre 8 a 10 años, en lo que a genética se refiere. Ormel manifestó que ahora lo importante es llegar al productor, para lo que el Iniaf requiere una estrategia a largo plazo. Por su parte, Preissing también puso de relieve la madurez institucional del centro de innovación agropecuaria.
La comitiva también visitó una feria organizada por el Iniaf.
Morris explicó que el Gobierno y el BM comparten el objetivo de reducir el nivel de pobreza extrema y mejorar las oportunidades para la gente del área rural. Dentro de ese objetivo, el papel del Iniaf es el de convertirse en líder y motivador del sistema nacional de innovación. Pontara añadió que el sector agrícola en Bolivia es importante porque representa 14 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y 35 por ciento del empleo.
El financiamiento es de 39 millones de dólares y la fecha de cierre es febrero de 2017.
ALGUNOS DE LOS PROGRAMAS NACIONALES QUE DESARROLLA EL INIAF
Tito Claure. Programa Nal. Maíz
“Tenemos resultados que cumplir generando variedades e híbridos para las diferentes ecorregiones del país, materiales genéticos que sean altamente productivos en comparación a los actuales (…) Tenemos híbridos liberados para el Chaco, variedades que están por arriba a las siete toneladas por hectárea a nivel comercial. También estamos desarrollando tres híbridos: dos de grano amarillo y uno de grano blanco para el Chaco y para el trópico de alrededor de 10 toneladas (de rendimiento) por hectárea”.
Mario Colque. Programa Hortalizas
“Se tiene como objetivo desarrollar variedades de alto potencial productivo (...) En el caso de la cebolla, hemos traído cebollas de Argentina y también se ha mejorado cebollas locales como la mizqueña. Consiste en mejorar la forma del fruto para que se pueda conservar más tiempo y resista a enfermedades (…) En el caso del tomate estamos introduciendo variedades del Centro Internacional de Hortalizas de Tailandia, también tenemos nuestros propios tomates en el banco (de germoplasma)”.
Jorge Guzmán. Programa Quinua
“Nuestro programa está constituido por seis subprogramas, uno destinado al mejoramiento genético, estamos obteniendo variedades que son principalmente para el altiplano sur (Potosí y Oruro) que son las quinuas reales. (…), ya tenemos 24 variedades inscritas en el Registro Nacional de Variedades (…) Este año hemos entrado a los valles interandinos para ver adaptaciones de material genético. El programa cuenta con banco de germoplasma con mil accesiones que son de todo el país y algunas vienen del Perú”.
René Guzmán. Programa Arroz
“Estamos oficializando una nueva variedad que hemos denominado Iniaf Chaski, tolerante a las enfermedades, a la sequía y con muy buena calidad de grano en cocción. Los rendimientos bajo condiciones de riego llegan a 8 o 9 toneladas por hectárea, pero con agua de lluvia están por encima de las cinco toneladas por hectárea, es muy buena variedad para el sector arrocero. Es superior a variedades que anteriormente se han ido sembrando (…) que tienen una capacidad de cuatro toneladas por hectárea”.
Fuente: periódico "Los Tiempos"

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