lunes, 12 de octubre de 2015

Venas de sal atraviesan el municipio de Entre Ríos (Tarija)

Los improvisados caminos que hay en la comunidad de Taquillos, ubicada a unos 30 kilómetros del municipio de Entre Ríos, en la provincia O´Connor del departamento de Tarija, son blancos y la tierra es más compacta. Los residuos de sal afloran, están a la vista.
Según un estudio de prospección del Servicio Geológico Minero (Sergeomin), Entre Ríos tiene un potencial mineralógico de sal y yeso que podría impulsar el desarrollo económico de la población del lugar. Y es que en la zona se encuentra sal ploma, blanca y la cristalina, pero la más preciada y cotizada es la sal rosada. Por su valor nutricional, propiedades depurativas y energéticas es valorada en los mercados de Japón, Brasil, Taiwán y Alemania. 
La sal colorada no se halla en cualquier lado. Se estima que los mayores yacimientos del mundo están en Himalaya, Polonia, Perú y Bolivia, específicamente en el departamento de Tarija. Un estudio del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), realizado el 2011, indica que la sal rosada tiene condiciones de exportación. Los concesionarios que trabajan con este mineral admiten que la sal colorada es más rica y solicitada, aunque es difícil de extraer.
Ahora será la Gobernación la que decida si fomenta o no una industria con ese mineral.
No hay que ir muy lejos para encontrar sal en Entre Ríos. Nilo Villarroel, un entrerriano de pura cepa, asegura que a dos kilómetros al norte de ese municipio ya se hallan afloramientos de ese mineral y que por eso el agua de algunas quebradas es salada.
Fue él quien llevó a El País eN hasta Taquillos, donde se estima que hay unas seis vetas de este mineral. Las minas no están a la vista, hay que bordear los cerros por lo menos unos cinco kilómetros adentro.
Ahí encontramos la concesión minera “Martín Olguita”, de propiedad de Humberto Mendoza. Al ingresar se puede observar que las huellas de los camiones son blancas, por la sal que se halla en el lugar y que se mezcla con el barro.
En la concesión trabajan unas 10 personas, hombres que pican las rocas de sal, seleccionan las que serán vendidas para el consumo de los animales y los residuos los entierran. “No podemos dejarlos a la vista, porque dicen que contamina, por eso cavamos esas fosas y enterramos ahí estos pedacitos”, comentó un trabajador mientras cambiaba la coca de su acullico
Vicente Trujillo trabaja hace 12 años en esa mina, estaba limpiando una parte del cerro que intervinieron con dinamita. “Todo esto que ve usted aquí es sal, se limpia bien—comentó—se saca la tierra y se vende”.
Alrededor del cerro se observan rocas menudas de sal, Trujillo asegura que esos residuos ya no se venden, por eso los juntan y algunas veces los muelen para mezclarlos con agua o alimento balanceado, o simplemente lo entierran.
Su principal uso no es para el consumo humano, sino para el ganado. “Hay que pedaciar en bloques medianos, porque así los llevan para darle a las vacas. La sal roja es para consumo humano, es más sana”.
Cerca de la mina hay una pequeña quebrada, con agua cristalina, pero Trujillo recomienda no beberla “porque es saladísima”. “Cuando llueve toda esta tierra se hace salada y usted ve que corre una agua blanca que seca las plantas porque tiene un montón de minerales”.
Trujillo asegura que las entrañas de los cerros son de sal, por eso intervienen con dinamita.
Cerca de la concesión minera hay unos dos camiones pequeños que esperan llevar sal para la venta. Los trabajadores comentan que a veces se logra cargar un camión por día, otras no.
Rubén es chofer de uno de esos camiones que está a la espera de una carga. Comenta que, pese a los dinamitazos, le gusta quedarse en ese lugar a charlar con los mineros porque es tranquilo.
“Ponen la dinamita un metro cuarenta abajo y ¡puf! suena la detonación—indica—pero casi ni se siente”. Rubén comenta que en Saladito y Potrerillos hay otras concesiones mineras, y que es una misma vena de sal que traviesa todas esas comunidades.
Rubén comenta que hay cuatro tipos de sal en Entre Ríos, la ploma, la sal cristalina, la blanca y la sal rosada o colorada, que la usan para hacer lámparas y que es la más cotizada. “Esa sal es finita, cuando taladran sale ya molidita, usted lo alza y lo puede meter a la olla directamente”. Las otras variedades de sal necesitan yodarse, mientras que la sal colorada tiene yodo natural en su composición. 
Se estima que la sal colorada tiene un 98% de sodio y cloruro, lo que la hace ideal para el tratamiento de ciertas afecciones, como arritmias, presión arterial alta, niveles elevados de azúcar en sangre, baja de libido, acidez, congestión nasal, insuficiencias renales, disminución del tono muscular y los niveles bajos de serotonina y melatonina. 
Según la Asociación Independiente para el Asesoramiento a la Salud sirve en tratamientos complementarios para la psoriasis, herpes, hongos, artrosis, insomnio, mareos, osteoporosis, personas con desbalance electrolítico en la sangre, retención de líquidos y sinusitis.
“Da para vivir”
En Taquillos también se halla la mina “San Luis”, de Ademar D´Arlach un empresario que lleva 20 años en la actividad minera. En el lugar no había trabajadores, pero si maquinaria y bloques de sal alrededor, sal blanca y rosada.
D´Arlach comenta que su concesión minera está legalmente establecida, que paga impuestos, regalías mineras y tiene una pequeña planilla de trabajadores que cuentan con AFP y Seguro Médico. Sin embargo, asegura que esa actividad no es tan rentable como se piensa.
“Da para vivir y mantenerse”, dice, a tiempo de indicar que el principal problema es la falta de apoyo de las autoridades y entidades privadas. “Uno va al banco a pedir préstamos y lo primero que le dicen es ¿acaso hay actividad minera en Tarija?”.
Otra dificultad constituye la competencia desleal, asegura que hay personas que están explotando y extrayendo la sal sin autorización y por ende sin pagar regalías. Recalcó que ese tema es de conocimiento de las autoridades, porque se hicieron denuncias, sin embargo, se hizo caso omiso “y con la complicidad de varias autoridades”
El empresario coincide con los mineros al indicar que la sal colorada o rosada es la más preciada, la más rentable, pero también advierte que es la más difícil de encontrar.
“Por su calidad es mejor, es una sal que para salud es importante—comenta—tiene minerales, tiene hierro, potasio, calcio. Lamentablemente es difícil encontrarla, se necesita intervenir con diamantina”.
A Ademar D´Arlach no le emociona la idea de que se impulse mayor explotación de sal en Entre Ríos, dice que la Gobernación primero debería hacer un estudio de mercado, para saber si hay oportunidades de exportar.  “Sal hay, en toda la provincia, el tema es mercados”.
Determinar el mercado es importante. Así lo considera Carlos Barragán Vargas, ex director del Servicio Nacional de Geología y Técnico de Minas (ahora Sergeomin), quien recomendó a la Gobernación hacerse responsable de un estudio de mercado  a nivel local e internacional para que los diferentes inversores pequeños, los concesionarios, tengan la seguridad de las ventajas que tienen al explotar la sal de roca rosada. 
De esa manera, la provincia O´Connor puede convertirse en un referente a nivel internacional y posesionarse como una fuente de la sal rosada, un mineral que aflora por las venas de Entre Ríos.

Oportunidad para diversificar la economía
La Gobernación del departamento de Tarija, a través de la Secretaría de Hidrocarburos y Energía, encaró al Servicio Geológico Minero (Sergeomin) un estudio de prospección geológico-minera en áreas aledañas a Entre Ríos, esto con el objetivo de ver la posibilidad de impulsar el desarrollo económico de esa región mediante la industria de yeso y sal. 
El secretario del área, Erick Vásquez, explicó que la zona de estudio presenta una extensión de 500 kilómetros cuadrados. Hasta el momento se han recolectado 316 muestras.  
Pero el interés por conocer las reservas de yeso y sal que hay en la provincia O´Connor no es nuevo. El 2006 Carlos Barragán Vargas fungía como director de  Sergeotecmin y propuso al entonces prefecto, Mario Cossío Cortez, aunar esfuerzos para hacer una investigación más amplia de los potenciales minerales que había en esa región. 
“Lamentablemente no recibí respuesta positiva a mi sugerencia. Sin embargo, a pesar de ello, introduje en el plan institucional el destinar 350.000 bolivianos para el mencionado estudio—comentó.—Yo abandoné ese cargo pero supe que Sergeotecmin ejecutó los estudios”.
Según Barragán, es evidente la existencia de importantes recursos de sal y yeso que generalmente se presentan asociados. “El problema actual no radica en la existencia o no de mayores estudios geológicos—explicó—sino en la orientación de las políticas de desarrollo que tenga la Gobernación”.
A eso apunta la Secretaría de Hidrocarburos y Energía, a identificar reservas e industria y elaborar políticas mineras que permiten diversificar la economía departamental. “Sabemos que las regalías petroleras están de caída, entonces consideramos el momento oportuno para diversificar los recursos que tenemos en la región—dijo Vásquez—es una oportunidad que tenemos para buscar otras fuentes de ingresos”. 
Yeso
A criterio del ex director del Sergeotecmin, se debería pensar en industrializar el yeso, invertir en una fábrica  destinada a la producción de yeso corriente, yeso agrícola y sobre todo paneles de yeso para los modernos edificios. 
“Gobernación debería hacer un estudio de prefactibilidad que incluya la evolución de la cantidad de reservas, un estudio de mercado interno y externo, el tipo de maquinaría que se requiere y las alternativas de la  probable ubicación de la fábrica”.
La riqueza minera que tiene o’connor
Sal rosada
La sal rosada es un alimento complejo lleno de propiedades depurativas y que equilibran el organismo. Se obtiene de los yacimientos que sólo existen en 4 partes del mundo, Himalaya, Polonia, Perú y Bolivia. La diferencia principal que tiene con las sales marina y de mesa yodada, es que la rosada es más sana porque no tiene tratamiento químico de secado ni adición de yodo.
Fosas
La sal ploma se comercializa en grandes bloques, generalmente se adquiere para el alimento del ganado. Los residuos pequeños son juntados y enterrados en fosas impermeabilizadas. La tierra de la fosa no debe contener residuos de sal, debe ser tierra limpia. El objetivo es evitar que durante las lluvias el agua salada de esparza, eso puede afectar a la vegetación que hay alrededor.
Venas de sal
Quienes trabajan en las minas de sal, en la localidad de Taquillos, aseguran que los cerros que hay alrededor tienen venas de este mineral. Y es evidente, los caminos que se han abierto para llegar hasta las minas son blancos por las rocas de sal que sobresalen y también por el yeso. Cuando llovizna las vías parecen pequeños lodazales de sal.
Fuente: periódico "El País-Tarija"

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