El presidente ejecutivo de Croplife Latin América habla que la caída de los precios de los commodities y de las agroexportaciones por la crisis global del petróleo genera un impacto de magnitud en las industrias.
¿Cómo ve el negocio agrícola y de plaguicidas por la crisis global del precio del crudo? Es un año complicado para la industria de la ciencia de los cultivos, en general, y para los agricultores, de cierta manera, porque los precios mundiales de los commodities han caído y el agricultor usa tecnología para mitigar el impacto de fenómenos atribuibles al cambio climático y las plagas.
Aquí ‘rebalancea’ sus finanzas. En toda la región hay una caída importante de la economía agroexportadora que, sin duda, va a tener una repercusión de magnitud en las industrias.
¿Usted cree que la baja del precio de los commodities afectará en la investigación y en la producción agrícola?La industria y la ciencia de los cultivos no invierten de acuerdo al clima. En 2014 se invirtieron $us 7.500 millones para desarrollar nuevos productos agroquímicos y semillas. Esta dinámica es imparable porque hay una visión a largo plazo, se gestan tecnologías que saldrán al mercado en los próximos 12 a 14 años.
En un momento de cambio lo que hace la industria, como cualquier otra, es reajustar inversiones de mercadeo y de estructura y organización corporativa para sobrellevar la bajada de precios en esa curva de altibajos de los commodities.
Tenemos que invertir en tecnología para encontrar respuestas a los fenómenos naturales y plagas que emergen del cambio climático. Debemos pensar que en 2050 habrá 9,5 billones de personas en el mundo y que hay que producir un 60% más de alimento en la misma área que tenemos. La única forma de alcanzar eso es aplicando la tecnología actual y la que se gesta en laboratorios.
¿Cómo ve el futuro con relación al cambio climático? La previsibilidad no es la misma y el dinamismo que el cambio climático impone en las plagas es algo que tenemos que enfrentar. La maximización en el uso sostenible y correcto de tecnologías es un desafío que debemos manejarlo apropiadamente en el suelo, el agua, el sol y recursos naturales disponibles.
América Latina es un supermercado para el mundo en la producción de alimentos. Más del 11% del alimento que se consume en el mundo se produce en esta parte de la región.
Tenemos el 24% de la tierra arable del mundo, pero necesitamos educarnos y tener los marcos regulatorios para que las tecnologías fluyan de forma segura y trabajar con agricultores pequeños, medianos y grandes para que el uso de la tecnología y el beneficio repercutan en la producción y crecimiento económico de los países.
¿Es la biotecnología o el uso de transgénicos la solución?
Es un instrumento más en la caja de herramientas que tiene disponible el agricultor en su lucha para producir más alimento por hectárea y hacerlo de una manera eficiente. La biotecnología se está usando en el área farmacéutica, humana y de los cultivos de una manera profesional, correcta y transparente.
Esto es lo que trae la industria de la ciencia de los cultivos, una garantía y compromiso serio a largo plazo. Las industrias administran y desarrollan ciencias junto a las academias de los países y órganos regulatorios porque tenemos que trabajar ‘coexitivamente’ para producir el desarrollo de alimentos que necesitamos a futuro.
¿Bolivia debe apostar por la biotecnología para procurar esa eficiencia productiva? Categóricamente, no tengo ninguna duda de que tiene que apuntar a esta innovación tecnológica. Cómo un país que tiene la bendición de tener una masa agrícola potencial no va a usar la mejor tecnología disponible en el mundo, probada como segura por múltiples agricultores en todo el hemisferio. La biotecnología no es un monstruo; por el contrario, Bolivia debe crear el marco regulatorio para apostar de una manera seria, correcta y transparente para que el que la transfiera sea responsable y eduque al agricultor. He escuchado hablar de la internación espontánea de material transgénico a Bolivia, eso me parece irresponsable porque no se está cumpliendo con los protocolos de bioseguridad y eso no es correcto.
Esto es como una medicina que no está probada y de repente pasa la frontera y empieza a ser tomada sin que el ingeniero agrónomo la recete.
El riesgo es grande para las personas y el medioambiente. Mientras se mantenga a la gente ignorante, sin educarla para que ellos tomen sus decisiones, estamos relegando la oportunidad de mejorar desde el punto de vista agrícola el aspecto financiero de todo un país.
¿Cómo ve el horizonte de Bolivia en el ámbito agrícola?
Bolivia, al igual que muchos de sus países vecinos, tiene vocación, la tierra, el clima, el agua, la capacidad humana de producción. Bolivia tiene todos los ingredientes para ser exitosa, solo tiene que organizarse en los marcos regulatorios modernos para avanzar y poner a un lado las causas políticas que muchas veces se usan para mantenerse en una posición que no permite avanzar. Veo a Bolivia con un rol preponderante en la producción de alimentos para el mundo.
Aquí ‘rebalancea’ sus finanzas. En toda la región hay una caída importante de la economía agroexportadora que, sin duda, va a tener una repercusión de magnitud en las industrias.
¿Usted cree que la baja del precio de los commodities afectará en la investigación y en la producción agrícola?La industria y la ciencia de los cultivos no invierten de acuerdo al clima. En 2014 se invirtieron $us 7.500 millones para desarrollar nuevos productos agroquímicos y semillas. Esta dinámica es imparable porque hay una visión a largo plazo, se gestan tecnologías que saldrán al mercado en los próximos 12 a 14 años.
En un momento de cambio lo que hace la industria, como cualquier otra, es reajustar inversiones de mercadeo y de estructura y organización corporativa para sobrellevar la bajada de precios en esa curva de altibajos de los commodities.
Tenemos que invertir en tecnología para encontrar respuestas a los fenómenos naturales y plagas que emergen del cambio climático. Debemos pensar que en 2050 habrá 9,5 billones de personas en el mundo y que hay que producir un 60% más de alimento en la misma área que tenemos. La única forma de alcanzar eso es aplicando la tecnología actual y la que se gesta en laboratorios.
¿Cómo ve el futuro con relación al cambio climático? La previsibilidad no es la misma y el dinamismo que el cambio climático impone en las plagas es algo que tenemos que enfrentar. La maximización en el uso sostenible y correcto de tecnologías es un desafío que debemos manejarlo apropiadamente en el suelo, el agua, el sol y recursos naturales disponibles.
América Latina es un supermercado para el mundo en la producción de alimentos. Más del 11% del alimento que se consume en el mundo se produce en esta parte de la región.
Tenemos el 24% de la tierra arable del mundo, pero necesitamos educarnos y tener los marcos regulatorios para que las tecnologías fluyan de forma segura y trabajar con agricultores pequeños, medianos y grandes para que el uso de la tecnología y el beneficio repercutan en la producción y crecimiento económico de los países.
¿Es la biotecnología o el uso de transgénicos la solución?
Es un instrumento más en la caja de herramientas que tiene disponible el agricultor en su lucha para producir más alimento por hectárea y hacerlo de una manera eficiente. La biotecnología se está usando en el área farmacéutica, humana y de los cultivos de una manera profesional, correcta y transparente.
Esto es lo que trae la industria de la ciencia de los cultivos, una garantía y compromiso serio a largo plazo. Las industrias administran y desarrollan ciencias junto a las academias de los países y órganos regulatorios porque tenemos que trabajar ‘coexitivamente’ para producir el desarrollo de alimentos que necesitamos a futuro.
¿Bolivia debe apostar por la biotecnología para procurar esa eficiencia productiva? Categóricamente, no tengo ninguna duda de que tiene que apuntar a esta innovación tecnológica. Cómo un país que tiene la bendición de tener una masa agrícola potencial no va a usar la mejor tecnología disponible en el mundo, probada como segura por múltiples agricultores en todo el hemisferio. La biotecnología no es un monstruo; por el contrario, Bolivia debe crear el marco regulatorio para apostar de una manera seria, correcta y transparente para que el que la transfiera sea responsable y eduque al agricultor. He escuchado hablar de la internación espontánea de material transgénico a Bolivia, eso me parece irresponsable porque no se está cumpliendo con los protocolos de bioseguridad y eso no es correcto.
Esto es como una medicina que no está probada y de repente pasa la frontera y empieza a ser tomada sin que el ingeniero agrónomo la recete.
El riesgo es grande para las personas y el medioambiente. Mientras se mantenga a la gente ignorante, sin educarla para que ellos tomen sus decisiones, estamos relegando la oportunidad de mejorar desde el punto de vista agrícola el aspecto financiero de todo un país.
¿Cómo ve el horizonte de Bolivia en el ámbito agrícola?
Bolivia, al igual que muchos de sus países vecinos, tiene vocación, la tierra, el clima, el agua, la capacidad humana de producción. Bolivia tiene todos los ingredientes para ser exitosa, solo tiene que organizarse en los marcos regulatorios modernos para avanzar y poner a un lado las causas políticas que muchas veces se usan para mantenerse en una posición que no permite avanzar. Veo a Bolivia con un rol preponderante en la producción de alimentos para el mundo.
Fuente: periódico "El Deber"

No hay comentarios:
Publicar un comentario